La fricción que sienten los creadores en solitario ante la cámara
El primer problema que vimos no fue “hace falta otro teleprompter”. El problema real era que mucha gente ya sabía lo que quería decir, pero seguía frenándose por olvidos de líneas, ritmo roto, movimientos visibles de ojos y demasiadas repeticiones.
Esa presión se nota todavía más cuando una sola persona tiene que llevar el guion, la cámara, el ritmo y la forma de hablar al mismo tiempo. CueBuddy nació justo de esa situación tan real.